LA ESTACIÓN DE SEGUIMIENTO DE MAREAS TERRESTRES

Al construirse la basílica subterránea y la Cruz monumental, se tomaron grandes precauciones para evitar daños irreparables.

Se habilitó una sala insonora y concienzudamente aislada, y en ella se instalaron aparatos de gran precisión para registrar los vientos y todas las alteraciones atmosféricas. En los sótanos de la basílica, y en otros lugares apropiados, hay también aparatos para registrar mareas terrestres, movimientos sísmicos, niveles electrónicos, gravimetrías, velocidades del viento. Estas han alcanzado alguna vez los 100 kilómetros por hora; frecuentemente llegan a los 75.

Hoy funciona en el Valle la Estación de Calibración de Mareas Terrestres de la red ibérica, directamente enlazada con la estación IAG de Bruselas.